18 junio 2010

 

XV Congreso WFOT (y V): “¿Qué hay que hacer? Responsabilidades y desafíos de la terapia ocupacional en materia de derechos humanos”

A la brasileña Sandra Galheigo (en la foto), Profesora de Terapia Ocupacional de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sao Paulo en Brasil, le correspondió el honor de realizar la conferencia de clausura. Tampoco era una casualidad. Probablemente sea la profesional de la disciplina que mejor encarna los valores fundamentales que atravesaban el Congreso. Sus palabras amplificaron los ecos, las voces de todas y cada una de las personas que habían estado compartiendo sus experiencias hasta ese momento. Se esperaba su intervención (a pesar de la malísima hora justo después de la frugal comida). Existía el deseo latente de escucharla y no defraudó.

Entremezcló sus reflexiones, sus recorridos, con diversos relatos que nos aproximaban a cada uno de los bloques temáticos que servían para enmarcar sus posteriores frases al igual que una bellísima presentación fotográfica. Precisamente el primero de sus relatos invitaba a caminar “aguas arriba” para conocer no sólo lo qué ocurre sino, sobre todo, las causas de los acontecimientos, de las realidades que acontecen a nuestro alrededor.

Galheigo alertó acerca del riesgo de reproducir en nuestros contextos de intervención y de práctica los mecanismos del poder y apostar de manera decidida por recuperar el concepto de ciudadanía. Insistió en la necesidad de adquirir un enfoque, un compromiso ético – político que no puede darse separado del contexto en el que nos desempeñamos. Ponía sus palabras para traer al frente a Basaglia, el padre de la reforma psiquiátrica italiana, inspirador de los procesos de desinstitucionalización de diversos países del mundo y recordaba, por si se nos había olvidado, que ese proceso fue, ante todo, un ejercicio de práctica política.

La terapia ocupacional como disciplina hoy ha alcanzado fuertes implicaciones científicas, políticas, educativas y sociales, demostrando que su modalidad de trabajo ha trascendido los límites de la rehabilitación física hasta poner en tela de juicio todo el espectro de la vida en comunidad democrática, enfatizó la brasileña. Y agregó: “Somos los responsables de formar generaciones motivadas a hacer y reconstruir -sin conformismo- una sociedad mejor. La terapia ocupacional al igual que la vida está en constante cambio, atravesando procesos que le permiten enriquecerse y reinventarse en beneficio de las personas más vulnerables, aprovechando la globalización de las comunicaciones y construyendo redes de apoyo social”. En ese sentido, llamó la atención acerca de la necesidad de educar a las próximas generaciones de terapeutas ocupacionales para facilitar que sean capaces de respetar los sistemas de valores y las cosmovisiones de las personas con las que van a trabajar como una parte fundamental en la evaluación de las necesidades. Repensar los roles profesionales de los terapeutas ocupacionales para atender a los diferentes contextos culturales. La necesidad de construir nuevas metodologías para nuevos modelos para nuevas prácticas, lo que trasladado a nuestro entorno próximo hace necesaria la creación de espacios de formación interdisciplinar donde compartir un debate epistemológico más adherido a la realidad, espacios en los que vivenciar desde la teoría y la práctica las necesidades ocupacionales emergentes de nuestros contextos, en los que docentes y estudiantes valoren críticamente los procesos socializadores y los engranajes institucionales que nos atraviesan, en conclusión, espacios de construcción de ciudadanía comprometida, concienciada y con capacidad para la transformación.

Las visiones parceladas, reduccionistas de la realidad desde la óptica neoliberal generan espacios de sombras, personas que son invisibilizadas, que no participan de las políticas que les afectan (la producción de la invisibilidad como forma de opresión). Se hacen necesarios, por tanto, modelos que se alejen de las visiones reduccionistas, fragmentadas de la realidad, apostando por modelos que amplíen la óptica de los profesionales y posibiliten, como señalaba Paulo Freire, cambiar los cursos de acción. Para Galheigo, “Es preciso movilizar políticas sociales para la entrega urgente de soluciones que permitan la integración social de hecho. A modo de ejemplo, los reformatorios no son la solución, segregar no es el camino para reformular conductas, esa es la vía más sencilla, pero no la más efectiva. Latinoamérica hoy tiene muchas soluciones irreales de este tipo en este aspecto y la comunidad es testigo y cómplice de esta situación que no hace más que alimentar rencores e inequidad social”. Ello nos obliga a generar debate y reflexión constructiva en torno a estos temas.

En la despedida una emocionada Sharon Britnell, Presidenta de WFOT, apuntaba que: “Hemos sido testigos en estos días de una voz crítica y global que no cede en aceptar ningún tipo de abuso a la vida humana y ellos nos llena de orgullo y nos fortalece para seguir avanzando”.

Tal vez, como pronunciaba Sandra Galgheigo hacia el final de su intervención, y como hemos venido recogiendo en esta “pseudocrónica” sea el momento de caminar hacia nuevos paradigmas, hacia nuevas discusiones, hacia prácticas alternativas (también en la educación de los futuros profesionales). Tal vez sea el momento de realizar un compromiso más radical con las personas con las que trabajamos. Tal vez sea el momento de un cambio de enfoque y de nuevas prácticas que nos posibiliten construir un mundo más inclusivo, más justo, menos anguloso.

Es nuestro deseo que el impulso del esfuerzo profesional y personal recogido a lo largo de estos días en la ciudad de Santiago, en cada una de las salas, conferencias, comunicaciones, pósters y reflexiones de café y pasillo no quede una vez más sumergido y/o invisibilizado como otrora ocurriera con otros discursos visionarios, innovadores u osados. Que los obstáculos epistemológicos (aquellos que se albergan en nuestras resistencias a cuestionar la realidad que nos traspasa y nos construye) no nos impidan dar los pasos necesarios en la construcción de “terapias ocupacionales” que apoye la creación de realidades más justas, génesis de mundos más amables y humanos.

Tal vez nuestros pasos se vuelvan a cruzar en Yokohama 2014.

Texto: Pablo A. Cantero Garlito // Daniel Emeric Méaulle; Fotos: Daniel Emeric

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