01 septiembre 2011

 

El terapeuta ocupacional que inspiró a Pedro Almodovar


El próximo viernes se estrenará, cuatro meses después de su paso por el Festival de Cannes, la nueva y esperada película de Pedro Almodovar, “La piel que habito”. Protagonizada por Elena Anaya y Antonio Banderas, narra la historia de un eminente cirujano plástico que desde que murió su mujer quemada en un accidente de coche se interesa por la creación de una nueva piel con la que hubiera podido salvarla. Doce años después consigue cultivarla en su laboratorio, aprovechando los avances de la terapia celular. En su trabajo número 18, Almodovar se inicia en el cine negro, un género cinematográfico que no había recorrido hasta ahora.


La nueva película del reconocido director manchego está basada en la novela “Tarántula”, publicada en el año 2003 por Thierry Jonquet. Lo que pocos saben es que este escritor francés, uno de los máximos exponentes de la novela negra contemporánea en Europa era terapeuta ocupacional. Mejor dicho, un “ergoterapeuta”, la denominación que reciben los profesionales de la Terapia Ocupacional en el país galo. Jonquet se licenció en Filosofía y durante varios años estuvo realizando numerosos trabajos de baja cualificación. Pero un accidente con su coche transformó su vida. Durante el tiempo de convalecencia, conoce la Terapia Ocupacional y decide formarse en esta disciplina.

Su trabajo se va a convertir en una fuente inagotable de recursos para construir sus historias. Contaba el escritor que convertir sus vivencias, sus sentimientos, sus experiencias en ficción fue uno de los caminos que eligió para escapar de su propia biografía. Comenzó trabajando en un Centro Geriátrico. En ese ambiente comienza su obsesión con algunos de los temas que van a ser constantes en su obra: el aislamiento, la confinación, la humillación por parte del personal, la muerte o el sufrimiento. Con esos mimbres teje su primera novela, “Le bal des débris” (El baile de los despojos) publicada en 1984. Años después al recordar esta etapa de su vida en una revista literaria lo hacía utilizando las siguientes palabras: “Aparcábamos a los pequeños ancianos, esperando a que muriesen. Mi vida profesional se confundía con mis lecturas: negro, verdaderamente negro”.

Thierry Jonquet seguirá trabajando en el ámbito hospitalario durante varios años más, primero en un dispositivo psiquiátrico y más tarde en un centro destinado a la rehabilitación de niños con amputaciones congénitas. Esa experiencia la trasladaría a “Mémoire en cage” (Memoria enjaulada) en la que describe a los residentes como "monstruos sin brazos ni piernas, un concentrado de horror".

Cansado del trabajo en el ámbito clínico se decanta por otro tipo de experiencia laboral y es contratado por el Ministerio de Educación donde comienza a desempeñar su labor profesional en el ámbito comunitario en una barriada de las afueras de París.

Thierry Jonquet falleció en 2006 a los 55 años de edad. La muerte, la locura, el horror y la pobreza inspiraron sus libros, escritos como vía de escape a la angustia cotidiana. Para él nada es casual: "Nunca he creído en el azar. Era yo el que se sentía atraído, como un amante, por esos entornos maléficos". El estreno de “La piel que habito” puede ser un buen momento para recuperar algunos de los pocos libros que se han traducido de nuestro “compañero” Jonquet.

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Tu comentarios:
Pues que triste me parece su visión de las personas que sufren. Yo soy también Hermosura Ocupacional y no veo en mis pacientes ni monstruos, ni dejó patrocinados a los mayores..... Sí algo tiene la TO es ver en el paciente aquello que todavía puede hacer, no lo que no. Triste ejemplo de TO.
 
Soy terapeuta ocupacional.
Y no dejó arrinconados.....
Siento las erratas.
 
Es una interesante noticia. Sin embargo inquietante, porque deja la impresión que es su ser terapeuta ocupacional el que genera las ideas para la película. Tal vez es así. Quiero recalcar que lo que yo leo es un terapeuta ocupacional con una determinada historia, trabajando en una sociedad determinada, que ha generado un sistema de atención de salud (donde el TO existe), que se horroriza de lo que vivió. Si bien soy terapeuta ocupacional también, no puedo esconder mi mirada que también ha visto el horror. Este horror yo no le he creado, pero el ser TO me ha favorecido para sentirlo y lamentarlo. A veces por mucho empeño que pongamos, somos parte de realidades que proveen de entornos horrorosos a personas que se diferencian en algo de nosotros. Quiero creer y me lo ha mostrado mi experiencia que la mayoría de los de nuestra profesión trabajan por generar condiciones para una vida más satisfactoria y bella, incluso en los entornos más adversos.
Enrique Henny
Santiago de Chile
 
El punto de vista de un colega Terapeuta ocupacional,no necesariamente es el de todos los terapeutas ocupacionales, si bien es cierto se graduò como tal, pienso que no ha tenido la vocacion necesaria para ver con otros ojos a los pacientes, ancianos o amputados, etc. Es necesario verlos desde el punto de vista de què potencial tiene, què puede aun realizar, còmo ayudarlos còmo motivarlos y no tenerles lastima, ni mucho menos expresarnos tal como lo dice o escribe el colega; sinceramente alabar su obra literaria como "historia de terror" puede pasar, pero NO como la experiencia de los terapeutas ocupacionales en su quehacer diario, que amamos lo que hacemos y que valoramos a nuestros pacientes. Que pena que un TO piense asi de otro ser humano.
 
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