23 noviembre 2009

 

Miedo en Grandes Lagos


El olor de un hospital psiquiátrico es penetrante: se adhiere a la ropa, a la piel, e incluso se infiltra a través de los poros para adentrarse en los órganos más íntimos de una persona. Cuando este hedor proviene de un hospital psiquiátrico situado en la República Democrática de Congo, Burundi o Ruanda, se hace todavía más fuerte.

La pestilencia en estos casos está mezclada con terribles sucesos -algunos de los más brutales de la historia moderna- y por ello se arraiga con más consistencia y firmeza. En los hospitales se pueden encontrar antiguos soldados y rebeldes, y hombres, mujeres y niños víctimas de la guerra. Por ello elegí estos centros para llevar a cabo un trabajo fotográfico: como metáfora de la locura colectiva que ha asolado a esta región durante las últimas décadas, reflejada en los ojos de los pacientes.

Impresionan (y mucho) las fotos de Jose Cendón para la exposición que actualmente se exponen en el IVAM.

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Impresionante! se te encoge el alma viendo esto.
 
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