19 septiembre 2008

 

Entrevistamos a Cesar Bouzón

Cesar Bouzón decidió titular su ponencia en las últimas Jornadas Estatales de APETO con un arriesgado “Yo también quiero ser Pocoyó”. Tras su éxitosa intervención decidimos retomar las entrevistas del Diario de AEXTO con este Terapeuta Ocupacional que trabaja para la Asociación AMENCER – ASPACE de Pontevedra.

Cesar pertenece a ese fascinante grupo de Terapeutas que vive la profesión, que disfruta con lo que hace, que se cree el poder que tiene la ocupación y, no sólo eso, sino que transmite una enorme energía cuando habla de su trabajo, de los niños y las niñas con los que desarrolla esta profesión, una pasión que te envuelve y consigue que, hasta aquellos que venimos de ámbitos muy distintos, nos sintamos atraídos por el mundo de las personas con parálisis cerebral.


¿Qué puede hacer un Terapeuta Ocupacional con Pocoyó?

Cuando me enfrenté por primera vez al trabajo con niños y niñas gravemente afectados con parálisis cerebral y patologías afines, me di cuenta de las limitaciones que tenía para empezar a actuar con ellos, pues carecía de experiencia y todo me parecía una odisea, ya que me encontraba con casos en que la afectación era tal, que el único movimiento funcional podría ser una leve elevación de un codo, a lo que se añadía la ausencia del lenguaje oral y graves problemas respiratorios. Pero con el tiempo y con fuerza de voluntad y, sobre todo, con ganas de trabajar me di cuenta que contaba con muchas vías de actuación y una de ellas es este curioso dibujo llamado Pocoyó, pues es significativo, pero a todos los niños y las niñas, independientemente de sus limitaciones les gusta Pocoyó, y éste es y ha sido uno de mis mejores aliados. Gracias a él, he conseguido que muchos niños y niñas alcancen objetivos terapéuticos que de otro modo serían muy complicados de alcanzar. Pocoyo me ha servido de medio para presentarles y posteriormente entrenarles en el uso de ayudas técnicas como brazos articulados o pulsadores, ayudas necesarias y en algunos casos vitales para poder relacionarse con el entorno que les rodea. Así que cosas tan sencillas como montar presentaciones en Power Point con el dibujo de Pocoyo y su música presentando el brazo articulado, u otra ayuda técnica que necesite para su vida diaria, me ha valido de antesala para después trabajar con el objeto real. Por lo tanto, Pocoyó no sólo se ha convertido en una herramienta terapéutica más, sino que es un enlace fundamental entre el niño, el juego y el medio que le rodea.

¿Cuáles son los elementos fundamentales a la hora de plantearse la intervención con niños?

En estos últimos años me he dado cuenta que lo más importante en el trabajo diario es empatizar con los niños y las niñas, es decir convertir las sesiones de terapia en juegos y al terapeuta en otro niño, con la diferencia que este último puede reorientar el juego para que el otro se beneficie de las aportaciones de las mismas. Por lo tanto, para mí, hay un elemento fundamental a la hora de trabajar con niños: utilizar el juego como herramienta terapéutica. A todo esto el profesional debe contar con una buena formación en lo relativo a las etapas de desarrollo psicomotor, en las diferentes patologías con las que se puede encontrar, así como la información obtenida del resto del equipo y de su entorno más próximo.

¿Cómo se integran las Tecnologías de la Información y la Comunicación en el trabajo cotidiano con niños con parálisis cerebral?

Existen varias formas de integrar las nuevas tecnologías en la vida diaria de un niño o una niña con parálisis cerebral, pero creo que sin duda alguna, la que mejor funciona es la que tiene que ver con el juego, pues gracias a éste, ayudas técnicas tan frías y aparatosas como un brazo articulado, se pueden convertir en la barita adaptada de Harry Potter, un simple pulsador es la bola mágica de Lubina, la bruja de los Lunnis, o unas férulas antiequino, en las super botas del gato con botas de Shrek. Ya que muchos son reacios a utilizar estos objetos extraños, por otro lado tan necesarios para después comunicarse o relacionarse con el entorno. Por lo tanto un terapeuta ocupacional que trabaje con niños y niñas y tenga que entrenarlos en la utilización de alguna ayuda relacionada con las nuevas tecnologías de la información y comunicación, debe desarrollar al máximo su imaginación para poder enseñar esto, desde su propio punto de vista.

Habéis desarrollado un test para conocer el grado de autonomía de los niños y las niñas con los que trabajais. ¿Pensáis validarlo para que pueda ser utilizado por otros terapeutas que trabajen con esta misma población?

Desde hace un año, mi compañera de trabajo Rosana Sánchez y yo decidimos diseñar un test específico para el tipo de usuarios con los que estamos trabajando, dado que los actuales no se adaptaban a las necesidades de los mismos ni a las respuestas que necesitábamos para medir su grado de autonomía.
A lo largo de la fase de diseño, el test se ha modificado varias veces con el fin de conseguir uno lo más específico posible y con unos resultados cuantificables. De todos modos todavía seguimos en periodo de prueba, y aunque estamos obteniendo buenos resultados, preferimos ser cautos antes de intentar validarlo. Aunque por supuesto está en nuestras mentes esa idea, puesto que queremos aportar todo lo necesario para que la Terapia Ocupacional en España tenga sus propios test y no tengamos que recurrir a test extranjeros que en muchos de los casos están diseñados para poblaciones que no tienen ni las costumbres ni el modo de vida de nuestra sociedad.



Recientemente habéis comenzado la experiencia de incluir la terapia asistida por animales en el conjunto de intervenciones del centro en el que trabajas. ¿Cómo ha sido la experiencia de estos primeros meses?

Creo que sería poco decir que esta nueva terapia está siendo, sin duda alguna, una de las más gratificantes que hemos tenido hasta el momento, puesto que, y aunque el diseño del proyecto ha sido muy duro, el resultado y la aportación a las sesiones de terapia ocupacional y en general en todos los ámbitos del colegio, son increíbles.
La utilización de un animal, en este caso nuestra perra “Lía” como medio, y más concretamente como ayuda técnica, para que los niños y las niñas interaccionen con el entorno que les rodea, estimulen sus sentidos y capacidad motriz, se ha convertido en la Asociación Amencer-ASPACE, como una actividad terapéutica más. Se ha comprobado que la terapia con Lía hace que muchos niños y niñas respondan mucho mejor que con otras terapias más convencionales, cumpliendo además sus mismos objetivos. Es por ello que la Asociación Amencer-ASPACE participará en el próximo Congreso Internacional sobre Parálisis Cerebral Infantil hablando sobre los buenos resultados de esta terapia.

Fotografías cedidas por Cesar Bouzón

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Tu comentarios:
Gracias César!, tu saber hacer y ser te hacen especial. Gracias por compartirlo.Y gracias a los compañeros de Aexto por la entrevista, personas así, nos humanizan. Un bs
 
Pablo enhorabuena por estas entrevistas y por todo lo demás que publicas, de verdad. soraya
 
Casualmente he visto esta entrevista y me gustaria decirte que desde que te conoci lo has dado todo por ser un buen profesional y sinceramente creo que lo has logrado.
 
gracias césar por todo lo que estás haciendo por amencer.mi hermano es usuario del centro de Lourizán y he podido ver en alguna ocasión tu trabajo con Lia con los más pequeños.....es increíble como reaccionan
 
waooooooooooooo esto es padrimo

 
q bueno sigue asi admiro tu trabaj

 
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